Maravillosas desde la primera que me toco conocer cuando el tiempo se hizo presente en mis andares y luego aquellas dos que siempre me acompañan, todas maravillosas, son las mujeres, las rosas.
Desde la más perversa y malvada hasta la más sensata, las que se han ido y las que han venido, las que por momentos han llegado, con las que he conversado, con las que bailan y con las que me he topado, las rompe-corazones y las sabias maestras, las que dicen que no pero saben que si, las que tienen un don y las que hacen reir, son todas aquellas maravillosas, todas compañeras, todas muy sinceras en su muy particular haber y ser, son mujeres de abolengo, son princesas en los cuentos, humildes de alma, fuertes de corazón, son madres y esposas, son chicas hermosas, las que se miran al espejo, las que los años las hacen crecer, las que se preguntan mil cosas, las que me ven y se ven, las que tienen dos canciones, a las que les gusta correr, las que entiende razones y a las que les gusta entender, las que toman mi mano y las que prometen volver, son todas aquellas mujeres a las que he visto en mi haber. Maravillosas son todas siempre y de Venus tal vez...